La Orden de la Sangre

Montse G. Rigau
¿Qué es La Orden de la Sangre?

La Orden de la Sangre es una sociedad que lleva siglos oculta a ojos del mundo. Su génesis se remonta muchos siglos en el pasado, más allá incluso que el nacimiento de Cristo, aunque nadie sabe exactamente cuándo. Viven mezclados en nuestra sociedad, adoptaron el calendario gregoriano al mismo tiempo y en la actualidad, no queda nadie capaz de traducir la fecha a su propio calendario. Tiene una estructura social propia, tradiciones e historia, aunque de esta última, han olvidado una buena parte. También alfabeto y lengua propios. Todo en la Orden de la Sangre se basa y gira en torno a la religión. Porque el culto a Shakah es la razón de su existencia y de ello depende su supervivencia.

La Orden domina la magia, una magia antigua y poderosa, siempre a expensas de su diosa y de su señor absoluto, el más poderoso de sus magos. La magia se reserva para los sacerdotes y ni siquiera para todos ellos, sólo los que alcanzan cierto nivel pueden acceder a ella. Los templos son subterráneos, los sacerdotes viven en ellos y la magia no puede salir de sus muros. Los civiles viven integrados en la sociedad dominante y mezclados con ella. Solo acuden a los templos para determinadas ceremonias y pasan fácilmente desapercibidos. De este modo, la Orden de la Sangre y su culto a Shakah, ha llegado hasta nuestros días sin que nadie más que sus miembros sepan de su existencia.

Este culto surge a partir de otro anterior y más convencional. Oficialmente, uno de sus sacerdotes llegó a un pacto con Shakah; él le proporcionaba acceso al mundo terrenal a la diosa a través de un grupo de gente que le entregara su alma y le rindiera culto y a cambio, ella le brindaba a quienes lo hicieran la posibilidad de burlar a la muerte y tal vez, llegar hasta la divinidad. A partir de este punto, el culto se separó del oficial y sus seguidores fundaron lo que ahora se conoce como La Orden de la Sangre. La sociedad que la vio nacer ya no existe y de entre todos los dioses a los que adoraba, este culto es el único que ha permanecido. Shakah es la única de aquel panteón que se mantiene poderosa y con influencia sobre parte de la humanidad. Porque un dios sin un culto pierde su poder y muere, si es que los dioses pueden morir.

Shakah; diosa de la guerra y la muerte. Patrona del subsuelo y de todo lo que existe en él. Su emblema es la estrella de ocho puntas, sus colores rojo, verde, azul y amarillo y su tótem la serpiente. No se conoce la forma de la diosa, actualmente se la representa con su emblema en sus cuatro colores rodeado por serpientes entrelazadas. Antiguamente se la figuraba de formas más diversas, siempre simbólicas, algunas aún son conocidas, pero todas cayeron en desuso siglos atrás. Los seguidores de Shakah viven siglo tras siglo, algunos de sus acólitos cuentan con varios siglos de edad, siendo el shanadi el más antiguo. Pero no hay ancianos en la Orden, porque una de las condiciones del pacto es que hay que agarrarse a la vida antes de empezar a caminar hacia la muerte. Antes de llegar al punto crítico de madurez en el que el cuerpo comienza la decadencia, el espíritu del adepto debe migrar al cuerpo de un descendiente joven y del mismo sexo, que se ofrezca voluntariamente. Si no hay candidato, no hay migración y en el momento en que el cuerpo alcance el punto de no retorno, el adepto será expulsado de la comunidad y solo podrá volver a ella en el momento de la muerte. Cuando un espíritu migra a otro cuerpo, el alma que lo habita no es expulsada, sino que se une a la que llega siendo así que las dos (y todas las que se sumen en posteriores migraciones) caminarán unidas en un nuevo ser hasta la eternidad.

La comunidad, como se refieren a sí mismos, está dividida en dos clases sociales principales, la religiosa y la civil. Estos dos estratos sociales están completamente separados y se relacionan formalmente, sin que una prevalezca sobre la otra.

La clase religiosa está formada por sacerdotes y magos. Residen en los templos subterráneos y son quienes cuidan de la conexión con la diosa y quienes se encargan de que cada iniciar a los adeptos y de que estos puedan seguir vivos siglo tras siglo. La estructura sacerdotal es extremadamente estratificada, siendo así, que no hay dos sacerdotes con el mismo nivel de autoridad en el mismo templo. En el pasado, cada templo estaba dirigido por un ilani y estos a su vez lo estaban por el izani, que es el sumo sacerdote de toda la comunidad y el elegido por la diosa para representarle en la tierra. Los ilanis se reunían en un consejo de gobierno encabezado por el izani, era en este consejo dónde se debatían y se tomaban las decisiones respecto al funcionamiento del culto y los templos, así como las cuestiones de cariz religioso. En la actualidad solo queda un templo en funcionamiento dirigido directamente por el izani. Los ilanis han desaparecido y el consejo de gobierno religioso está formado por los siete mejores magos de este templo. Ha surgido también la figura del “primer mago”, posición que corresponde al que está situado directamente por debajo del izani y que ejerce las funciones de consejero y asistente del mismo.

La clase secular o civil se estructura en clanes, cada clan está dirigido por un aladi que tiene poder sobre todos sus miembros. Internamente, el clan se divide en familias que habitualmente viven mezcladas con la sociedad dominante. El aladi es quien tiene la autoridad absoluta. Los sacerdotes forman parte de los clanes y como miembros de los mismos, están sometidos a la autoridad del aladi. Esta es la única jerarquía oficial, aunque internamente prevalecen unos sobre otros según el apoyo o respeto que sean capaces de conseguir de otros miembros, lo cual depende del prestigio de cada miembro. Este prestigio se consigue principalmente por antigüedad, capacidad económica o social y como no, por historia, servicios prestados y carisma personal. El sacerdocio dio mucho prestigio en la antigüedad, pero ha perdido peso progresivamente. Los aladis solo están sometidos a una autoridad superior, que es el shanadi. Se reúnen en un consejo de gobierno encabezado por el shanadi y formado por los aladis de nueve clanes, los cuatro más antiguos y los tres más poderosos, calculándose este poder en base al número de miembros y la posición de sus sacerdotes en el templo.

El shanadi es el señor absoluto de toda la comunidad, a él le deben obediencia todos los miembros de la Orden de la Sangre. Tanto los aladis como el izani, es a él a quien deben rendir cuentas. El shanadi no se elige por votación ni hereda el poder por línea de sangre. Como todo poder en la Orden, quien quiera el poder absoluto debe demostrar ante la comunidad y, sobre todo ante la diosa, que lo merece. El primero fue el fundador de la comunidad y hasta el momento no ha habido un segundo. Quien quiera arrebatarle el poder y hacerse con la corona, debe desafiarle y vencerle para arrebatársela. Solo el izani tiene el privilegio de hacerlo y hasta el momento, ninguno lo ha conseguido. De este modo el shanadi siempre es, no solo un mago, sino el más poderoso entre ellos.

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